¿Será tarde?
20 septiembre, 2021
0

Los datos del paro de agosto con una caída histórica del desempleo, 82.583 personas menos respecto a julio, esto, más la reducción acumulada de 675.000 personas en los últimos seis meses han generado cierta euforia. Sin quitarle importancia a estas cifras,  debemos ser cautelosos, puede ocurrir que el habitual aumento del desempleo de agosto se haya trasladado a septiembre.

 

Por otro parte, mientras que el aumento del empleo sea gracias al tirón del sector servicios, cuya estacionalidad es de todos conocida, mientras que el 90% de los nuevos contratos sean temporales, y mientras que el número de desempleados siga siendo un número grosero (3.333.915), esa euforia debe estar contenida.  Llevamos tantos y tantos años con este problema que casi nos hemos conformado.

 

Estamos en un bucle de reforma sobre reforma, de parche sobre parche, pero, sin cambiar el diseño global del modelo del mercado de trabajo seguiremos en ese bucle, cuyas consecuencias la sufren los desempleados, obviamente los más perjudicados, los trabajadores, las empresas y la sociedad en general.

 

Es sabido que tenemos un mercado dual, rígido y flexible, que ha incitado números contratos temporales, lo que, de alguna forma, ha condicionado la configuración de un tejido empresarial más preocupado del corto plazo y, casi de sobrevivir, que del largo plazo. Causando dos grandes efectos, baja inversión en la formación de personas, pues como toda inversión, requiere tiempo para extraerle su rentabilidad, y en el caso que nos ocupa serían contratos fijos (rigidez), con la consiguiente pérdida de flexibilidad. Y, desafecto de los trabajadores para con el trabajo y para con la empresa, al saber que están de paso. Ambas repercuten directamente en la productividad, y esta en la calidad de nuestras empresas, de sus productos y servicios, de su competitividad y, en consecuencia, del desarrollo de la sociedad en la que están.

 

Siendo muy grave estos efectos, más grave es que no hayamos sido capaces de darle una solución, algo que si han hecho en países de nuestro entorno. Pero, ahora la cuestión es si, ante los cambios radicales que vienen de mano de las tecnologías, ya vamos tarde a cualquier solución ortodoxa.

 

 

Antonio Guerrero

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.