No entiendo nada
21 febrero, 2016
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La amenaza de nueva crisis global sin que hayamos terminado de salir de la última toma cuerpo según algunos de los indicadores que nos invaden estos días; la excesiva deuda que apenas se reduce dada la baja inflación, siendo un freno para el crecimiento, lo que a su vez retrae los mercados financieros a asumir riesgos; la crisis bancaria europea, o más bien alemana e italiana; y China, con una ralentización y una devaluación del Yuan, e inmersa en un proceso para reequilibrar su economía hacia el sector servicios.

Parece que estamos en un bucle, entonces no entiendo para que tantos años de austeridad, de devaluaciones salariales, de recortes económicos en inversiones, políticas sociales, educativas, sanitarias, etc…, todos con la sabiduría económica de aquellos que nos condujeron hacia la crisis gracias a su desregulaciones, a sus avaricias sin control, a sus nuevos productos financieros, a sus casinos bulsáticos, a sus Lehman Brothers quebrados pero ellos salvados y ahora dirigiendo la política económica mundial e imponiendo un pensamiento único, “es que no se puede hacer otra cosa”.

Tampoco termino de entender lo de China, país comunista, si comunista, al que hemos enriquecido convirtiéndolo en nuestra fábrica, gracias a sus precios, pero no por su eficiencia o productividad sino por su mano de obra barata y sus condiciones laborales que rebajan la protección y los derechos de las personas hasta los límites que ustedes quieran pensar. Esta gran hipocresía que parece caracterizarnos en nuestro primer mundo donde los valores son unos u otros –al estilo Groucho Marx– dependiendo de cómo nos afecte, de cuan cercano sea su incidencia. Así seguiremos comprando, aun a sabiendas de que el made in de su etiqueta nos ofrece garantías de que se ha fabricado en condiciones que nos parecerían indignas para nosotros, pero todo sea por la marca o por el low cost. Pues bien, ahora China está ralentizada y tanto dependemos de ella que afecta nuestras economías.

Y la banca europea otra vez amenazada, después de la reconversión que se ha hecho en España, de la lupa de los hombres de negro para nuestro sistema bancario, del coste económico para nuestra país, de los test de estrés, de fusiones y adquisiciones, bien, después de todo resulta que es el gran Deutsche Bank, ese alemán sensato y trabajador, concienzudo, constante y honrado, quien está a la vanguardia de la banca especulativa y de riesgo, y su arriesgada dirección sitúa a todo el sistema bancario europeo en incertidumbre. Siempre ha habido norte y sur, y lo que está claro es que el trato no ha sido el mismo.

Y mientras tanto por aquí seguimos igual, y ya van días, uno que ni toma la iniciativa ni se quiere ir, otro que se arroga un papel que no es el suyo, y Dios nos libre, y otros dos, sin suficiente respaldo, intentando pactar, o al menos eso dicen.

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