Más de 100 días
10 abril, 2016
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Más de 100 días sin gobierno, y aunque se resalte lo bien que les fue a los belgas esa situación más de seiscientos días, la realidad es que como todas las situaciones de interinidad genera incertidumbres que dificultan tanto la gestión política del país con problemas latentes como el déficit, el mercado de trabajo y la cuestión territorial; como, por supuesto, la recuperación económica. El Banco de España ha detectado una moderada desaceleración este 2016, y estima que la falta de gobierno puede incidir negativamente en las decisiones de gasto de las familias y las empresas.

Además, no parece facilite la formación de gobierno el incumplimiento del objetivo de déficit, motivado principalmente por la Seguridad Social (del 0,6 previsto al 1,26) y las Comunidades Autónomas (del 0,7 al 1,66), y un tercer motivo que me atrevo a añadir, el déficit político. El primer motivo es francamente preocupante pues la generación de empleo sigue muy lenta y estamos en cifras de desempleo entorno al 20%, sin que se prevean bajadas sustanciales (20,3% en 2016 y 18,9% en 2017). En contraposición la tasa de desempleo de la UE se sitúa en el 8,9%, y en la eurozona en el 10,3%. Evidentemente esta falta de empleo merma la caja de la seguridad social por la falta de contribución de las cotizaciones. La gravedad es extrema –17.168 millones debe la Seguridad Social al Estado–, y nuestros gobernantes en lugar de reconocer su responsabilidad culpabilizan a las Comunidades Autónomas. ¿Una muestra de déficit político?.

Respecto a las Comunidades Autónomas, que decir, resulta que subieron los salarios una media del 4%, cuando en el Estado fue del 2% y en la empresa privada del 1%. Las inversiones en 2015, año electoral, subieron un 34%, llegando a 12.463 millones de euros, mientras que el Estado aumentaba un 5,8%. No sé donde está el problema si es que no tienen financiación suficiente o que les falta responsabilidad para asumir sus compromisos de buen gobernante, lo que quizás enlaza con el tercer motivo apuntado, el déficit político.

Llevamos más de 100 días y seguimos esperando, como si hubiera tiempo. Para reducir el déficit en 25.000 millones de euros y alcanzar el objetivo del 2,8% fijado para este año (para muchos expertos algo inalcanzable), serán necesarias medias novedosas y drásticas, que recorten gastos o aumenten ingresos vía impuestos, o más bien ambas. Para conseguir la tasa de desempleo media de la eurozona, además de reformas laborales se necesitará un nuevo sistema productivo, difícil de articular, pues conlleva otras muchas políticas –educación, investigación, industrial, etc…–. Y solucionar la financiación de las Comunidades Autónomas posiblemente implique recentralizar o ir a más federalización. En cualquier caso, para estos retos necesitamos superávit político, una altísima calidad política, pero no solo por parte de los políticos sino también de nosotros los ciudadanos. ¿La hay en España?.

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