EL HOMBRE TRANQUILO

Parecen ganar terreno los demagogos y charlatanes. Nos dejamos impresionar por el vociferante, por el que utiliza un lenguaje más vituperante, estridente e insultante, por el que grita más que conversa. Como si por hablar más alto y con más calificativos pareciese que se llevase más razón. Lo peor, no es que existan, sino que tienen legión de seguidores, cautivados por su discurso y sus formas. Nos influencian las apariencias, más si cabe en esta época de redes y más redes, en la que el ruido no nos permite reflexionar para ver lo que hay detrás. Pero, una advertencia, este tipo de personas, sólo buscan su propia rentabilidad, su propio provecho, miran su ombligo y poco más.

Sin embargo, la persona tranquila (que toma las decisiones con tiempo, sin nerviosismos ni agobios, y que no se preocupa por quedar bien o mal ante la opinión de los demás, RAE) y discreta (que es sensato para formar su juicio y tiene tacto para hablar u obrar, RAE), ha tenido y tiene mala prensa, se las presenta como personas sin criterio, sin personalidad, sin contundencia. Confundiendo expresarse con educación y sin destemplanzas con falta de energía y firmeza en la toma de decisiones.

La energía, la personalidad, no se demuestran con la estridencia ni la algarabía, sino con un hacer diario sensato, con dedicación y trabajo. La persona discreta cree en sí mismo y es coherente con sus principios, ya que la discreción reside en la parte espiritual y consciente del cerebro, no en la fuerza, la provocación o la agresividad.

Después de los resultados de las últimas elecciones andaluzas, he recordado al protagonista de la película de John Ford cuyo nombre da título a estas líneas, y como afronta las adversidades y los obstáculos que le suponen unas costumbres sociales enraizadas. Su comportamiento nos ayuda a comprender como desde la tranquilidad, la discreción y la persistencia necesarias se pueden conseguir los propósitos. Quizás estos resultados abran una esperanza (mi esperanza) de cambio en las formas y el fondo, ya que con este estilo también se consiguen resultados, incluso mejores.

 

 

Antonio Guerrero

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