Capacitación vs Productividad

La productividad mide el total de bienes y servicios que han sido producidos por cada factor utilizado (tierra, trabajo, capital, tiempo, etc.) durante un tiempo determinas, por tanto, la de un país mejora cuando los incrementos en su riqueza son mayores a los aumentos en horas totales de trabajo. Traducido a una empresa, esta mejorará su productividad cuando optimiza el uso de sus recursos, es decir, produce más utilizando menos recursos, y por tales podemos considerar horas de mano de obra, capital, maquinaria, equipos, edificios, materiales materias primas y componentes.

De los pocos consensos que existen en nuestro país es la necesidad imperiosa de mejorar nuestra productividad, como variable clave para mejorar nuestro nivel de vida. Sin embargo, a pesar de su imperiosidad, la realidad es que en desde el 2000 al 2022 nuestra productividad ha descendido un 7,3%, mientras que países como Estados Unidos o Alemania han mejorado, respectivamente, un 15% y un 12%.

Las razones de este descenso son varias: el exceso del sector inmobiliario, con grandes inversiones realizadas en ladrillo, en los años del boom y actualmente (tenemos una tendencia a estas inversiones esperando su revalorización), la preponderancia del sector servicios, y el pequeño tamaño de nuestras empresas (más del 80% tienen menos de tres trabajadores), lo que  dificulta el acceso a mecanismos de financiación que ayuden al crecimiento, las inversiones en intangibles que mejoren la productividad, como tecnología y formación, la falta de profesionalización en la gestión y que se crean pocos empleos de valor.

Por tanto, de todas las razones expuestas que inciden en la productividad, quizás, en la que podemos incidir directamente desde las empresas es en mejorar nuestras capacidades directivas, que incidirá directamente en la calidad de los puestos intermedios y directivos. Sin lugar a duda, esto ayudará a mejorar la profesionalización de nuestras empresas, diseñar estructuras organizativas más acordes a la realidad social que vivimos, donde los buenos profesionales demandan más iniciativa, más responsabilidades. Y créanme, con mejores condiciones se reducen costes y se producirá menos rotación de personal.

 

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