Picaresca made in Germany
4 octubre, 2015
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Desde hace un par semanas estamos sorprendimos con la noticia de la manipulación realizada por Volkswagen en sus motores diésel, y aunque no sea la primera vez que una empresa incumple las reglas para ganar clientes, viniendo de estos alemanes, siempre tan bien hechos y con ese aura de honestidad que les permite arrogarse la capacidad de decirnos al resto de europeos lo que está bien y mal, la verdad que, al menos a mí, me sorprende especialmente.

La picaresca, como ya todos saben, ha sido simular que fabricaban vehículos menos contaminantes que nadie, beneficiándose los clientes de descuentos fiscales. Con este sistema Volkswagen ha llegado a ser líder en ventas mundial con más de 5 millones de vehículos. ¡Todo sea por las ventas! Parece que pensaron los altos directivos de la empresa alemana. Pero no señores. Existen unas reglas, iguales para todos, que se deben respetar. Al igual que el atleta que destaca lo basa en su esfuerzo, trabajo y cualidades, y recriminamos al que intenta coger atajos mediante el doping porque es una ventaja ilícita, en los negocios debe ser igual. Además existe una razón ética, no se deben transgredir los valores morales compartidos por una sociedad. Mentir y hacer trampas no está bien visto, y menos en esa cultura calvinista.

Lo lamentable es que las consecuencias, como siempre en estos casos, no la pagarán sus protagonistas, pues a pesar de que haya dimitido el presidente, se va su casa con una suculenta pensión de 28,5 millones de euros, quienes pagarán las consecuencias serán los trabajadores de Volkswagen, los concesionarios y, por supuesto, el medio ambiente.

Además, otra vez han fallado los organismos reguladores de los mercados, lo que me lleva a una reflexión; si estas cosas pasan existiendo estos organismos qué pasaría si no existieran. El ser humano, por desgracia, sucumbe a múltiples tentaciones, y la ambición desmedida y el exceso de ego a veces nublan la razón, el sentido común y la responsabilidad. Querer ser el primero a toda costa, algo que consiguieron en el primer semestre, no justifica esos medios empleados, que más allá de picaresca ha sido un engaño mayúsculo, un acto falto de ética y tramposo.

Finalizo con dos citas, una de Philip Crosby quien ya en 1979 escribía: “No conozco un solo problema de seguridad de un producto en el que la causa principal no fuera la falta de honradez de juicio de un directivo. Habitualmente, lo que intentaba era seguir un atajo para lograr un objetivo a corto plazo. El resultado a largo plazo era siempre un quebradero de cabeza nada provechoso”, y otra del profesor Argandoña: “muchas decisiones inmorales, antes que inmorales, son malas decisiones. O mejor, el hecho de que sean inmorales pone de manifiesto que son malas, se miren como se miren. Y, por tanto, muchos directivos corruptos o deshonestos son, sobre todo, malos directivos”.

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