Socios
16 diciembre, 2019
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En el ecosistema de las startups está muy valorado que los procesos de emprendimientos se realicen en equipo, es decir, se tengan socios, tal es así que, tanto los business angels e inversores, como en la mayoría de aceleradoras que conozco es una condición, bien para invertir, bien para ser admitido en el proceso de aceleración. El número mínimo suele ser tres, así se cubren las líneas funciones esenciales en el desarrollo de una iniciativa empresarial, tales como la comercial y de marketing, la más técnica o tecnológica y, por supuesto, la dirección.

Por otro lado, entre los emprendedores y empresarios más consolidados cuando sale el tema de los socios no son pocos los que reniegan de esta opción y exponen todo tipo de pegas e inconvenientes, porque lo han vivido o porque conocen casos más o menos cercanos de rentables proyectos que no llegan a buen puerto por las diferencias entre socios, de empresas troceadas, o de socios arruinados por el mal hacer de otro.

Indudablemente de estas cosas no está nadie libre, ya sabemos todos que cada persona es un mundo y que evolucionamos o cambiamos cada uno a nuestra manera, que las circunstancias personales también pueden cambiar por múltiples razones, y que, y muy importante, los valores personales jugarán un papel importantísimo en el devenir de la relación. Es por esto que, antes de asociarse, se recomienden algunas condiciones básicas, que, aunque no eliminen los posibles problemas si ayudarán a minimizarlos e incluso en solucionarlos.

La primera condición es formal, y consiste en dejar por escrito, antes de unirse a alguien, ciertos aspectos de la relación, entre los que destaco, las obligaciones y derechos, el modo de resolución de conflictos, la sistemática de toma de decisiones y quién tiene la última palabra en función del tema que se trate cuando no exista un consenso, la vinculación que podrán tener los familiares, y por supuesto pactar las condiciones de salida de uno de los socios.

La segunda condición es más sutil, pues se trata de encontrar personas complementarias, que cada uno, no solo tenga diferentes capacidades para que juntos sumen, sino que también entre ellos se dé un equilibrio psicológico y anímico (uno más optimista otro menos, uno más creativo otro más racional). También será importante la afinidad personal, esta conlleva aprecio personal y respeto, aspectos esenciales para afrontar los malos momentos, incluida la ruptura. Y por supuesto, grandes dosis de tolerancia y confianza, de esta manera se escucharán con atención e interés sincero las propuestas del otro, y se delegarán funciones con absoluta tranquilidad.

Una tercera condición es prever y apreciar el grado de compromiso e implicación de cada socio, sino existe equilibrio en el esfuerzo el trabajo diario se resentirá y los roces se producirán. Asimismo, deben estar igualmente comprometidos el desarrollo de su trabajo con profesionalidad, responsabilidad y lealtad.

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