Abdicación

La segunda acepción del diccionario de la RAE define abdicar como la renuncia a algo propio, lo que parece han hecho nuestros últimos gobiernos respecto al conflicto entre taxis y vehículos de transporte con conductor (VTC), no han asumido su responsabilidad de gobernar. Uno legislando rápidamente a finales de 2015 para volver a la ratio 1/30 fijado en la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestre de 1987 y, de esta manera, suprimir la liberalización de licencias que posibilitó la ley ómnibusde 2009, satisfaciendo al sector del taxi, aunque sólo a medias, pues todas las licencias solicitadas entre 2009 y 2015 están siendo autorizadas en los tribunales. Y otro, pasando la patata calientea las comunidades autónomas y municipios. Como si quitarse el problema de encima lo solucionara, en lugar de comunicar pedagógicamente, con veracidad y datos la realidad de la situación, lo dejan a las informaciones interesadas de una y otra parte.

¿Cuánto cuesta la expropiación en diferido –eso es la moratoria a cuatro años– que le hacen a las VTC? ¿Son ciertos los datos del informe de una prestigiosa consultora, según el cuál, la recaudación media del taxi sólo disminuyó un 3,5% en 2017 y ha permanecido constante en 2018, a pesar que las VTC en Madrid aumentaron un 240% en 2016? Si esto es así, quizás en lugar de la muerte del taxi se ha producido un relanzamiento del sector de transporte urbano. ¿Es verdad que el régimen fiscal de módulos de los taxistas les permite pagar nueve veces menos que las VTC? ¿Quiénes son entonces los que no pagan impuestos en España? ¿En qué se basa la ratio 1/30, qué criterios se sigue para su definición? ¿Por qué el taxis está hiperregulado y la VTC no? Estas y muchas más preguntas son verdades o fake newsque fluyen por redes sociales, medios de comunicación y tertulias, mientras quien tiene la responsabilidad, los medios y los datos renuncia a ilustrarnos, a aclarar la situación, a poner las cosas en su justo término, a tomar decisiones.

Gobernar –una empresa, una organización o un país–, implica pensar en el bien común, y para esto hay que tomar decisiones que no siempre contentan a todas las partes. Gobernar implica anticiparse y prever los cambios sociales que producen los nuevos hábitos y costumbres, los avances tecnológicos, la evolución económica, y parece evidente que todos estos factores influyen en este conflicto taxis-VTC.

Precisamente esta semana reflexionábamos en clase sobre la diferencia entre las decisiones de negocio y las de gobierno en las empresas, y como éstas pueden ser más difíciles y complejas, pero son indelegables e irrenunciables de la alta dirección –no cabe abdicar y es indicativo de un buen directivo–, y concluíamos que éstas deben ser muy bien comunicadas, con pedagogía y transparencia, además de justas y prudentes, firmes y éticas, pues en caso contrario ejerceremos el poder pero perderemos la autoridad, que como saben es personal y se construye día a día.

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