Nuestro futuro
18 noviembre, 2018
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Recién iniciada la campaña electoral de las elecciones andaluzas, que para todos los contendientes parecen algo más que la sola elección de quién gobernará nuestra tierra, creo que es importante que los protagonistas dejen esa guerra de todos contra todos y centren su discurso en realizar propuestas serias, realizables y que miren al futuro.

Usamos el término visión para enunciar en qué se quiere convertir la empresa en el largo plazo y, por tanto, qué camino tendrá que emprender. Realizarse este planteamiento suele ser muy útil para, no sólo saber adónde se quiere ir, sino también para hacer análisis de dónde se está y qué recursos, planes de acción y políticas se necesitarán para llegar a ese lugar deseado.

 Al mismo tiempo, esa visión debe estar acorde, en consonancia, con la realidad en la que estemos inmersos, es decir, con los factores externos pero que influyen directamente sobre las decisiones, a saber, las realidades económicas, sociales y culturales actuales y pasadas, pues nos ayudan a conocer las intrarealidades que están subyacentes en muchas decisiones y comportamientos, pero poniendo el foco en las tendencias, en el futuro, pues es allí hacia donde nos encaminamos y es el que de alguna manera podremos construirnos.

 Esta construcción del futuro a largo plazo es lo que hecho en falta –seguramente será mi torpeza o mi prejuicio–, en los idénticos discursos que hemos oído en esta pasada precampaña y que posiblemente seguiremos oyendo. Idénticos por su falta de ideas propositivas, por su falta de explicación aleccionadora, por su falta de veracidad por el excesivo adorno de la realidad, y por la carga de visceralidad, agresividad, enconamiento y falta de respeto que gratuitamente se tienen unos a otros. Mientras tanto el futuro avanza y ciertas incertidumbres nos acechan, o más bien, ciertas realidades que sabemos que van a pasar, algunas están datadas y otras no, pero si estamos seguros que es cuestión de tiempo. Y, al menos a mí, me gustaría conocer qué se piensa acerca de esas incertidumbres/realidades que afectarán muy directamente a nuestras vidas, qué políticas se tienen planeadas para acometer y afrontarlas, pues estos temas requieren hojas de ruta de largo plazo.

Planteo dos temas de índole laboral que amenazan nuestro presente y futuro, y que requieren políticas muy bien pergeñadas y de gran visión. Uno, la nueva realidad de las relaciones laborales, los trabajos no son para toda la vida, lo “saludable” es y será la movilidad, tanto de empresa como de actividad, el concepto de seguridad dependerá de nuestra capacidad, ambición y formación, estará en nuestras manos más que en la de otros. Y dos, cómo afrontaremos la imparable robotización de muchos trabajos y las consecuencias que esto tendrá en las personas que los realizan actualmente. Dilucidar estos temas requiere una reeducación, de políticas sociales, educativas y económicas, y conocer que nos plantean cada uno puede ser interesante. Se que estos temas no son de interés inmediato, pero si para construir nuestro futuro.