El pacto, necesario y posible
24 enero, 2016
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Al igual que las estrategias empresariales se construyen desde dentro desarrollando los recursos, capacidades y procedimientos distintivos, la nueva España también debe hacerlo, por eso esta legislatura tiene constituirse pero no debe tener enfoque a resultados, que ya vendrán si se hacen las cosas bien, sino a diseñar los procedimientos, a construir la estructura que cimente con firmeza todas esas flaquezas que poseemos como país y que son causas de mucho de nuestros males.

Ese gran pacto que tanto se demanda en múltiples foros es necesario porque aunque el FMI haya confirmado las perspectivas de crecimiento, la generación de empleo lleva un ritmo lento lento y la calidad del mismo ya sabemos como se ha deteriorado. Además, durante los últimos ocho años se ha incumplido el objetivo de déficit y 2016 será igual, lo que obligará a nuevos recortes o nuevas formas, casi disruptivas, de estructurar el gasto público. Las instituciones del Estado y la Administración están politizadas siendo graneros de amiguismos, corruptelas e ineficiencias. Las CC.AA. no se responsabilizan de su financiación y no les llega para sus promesas de servicios públicos, necesitándose el pacto definitivo para su financiación. La educación sigue precisando un compromiso de todas las sensibilidades para larguísimo plazo. Ese cambio de modelo productivo, que tanto oímos, y esencial para alcanzar el futuro no será posible sin acuerdos básicos desde el mercado laboral hasta las políticas de innovación, energía, desarrollo empresarial, etc… La Constitución necesita una adaptación a los tiempos, sin que esto sea una victoria de los independentistas, etc… Muchas son las necesidades que requieren unas buenas bases, una buena estructura.

Además, aunque para algunos pueda parecer negativo, la diversidad de la representación parlamentaria es muy positiva, pues se ven representadas todas las sensibilidades, también los que han salido más perjudicados en esta dura crisis, aquellos que han visto recortados no solo sus derechos sociales y económicos, sino más aún, sus expectativas vitales, y sin ánimo de interpretar sus intenciones, lo que si parece obvio es que, al menos, buscan algo nuevo, aunque solo sea por castigo o hartazgo de lo antiguo. Razones poderosas para crear esa estructura que nos acoja y proteja a todos sin excepción.

Las claves de toda negociación es que las partes quieran llegar a un acuerdo, y a partir de ahí buscar los puntos donde confluir de tal forma que el resultado sea ganar-ganar, es decir, que se sientan moderadamente satisfechas. Para ello hay que buscar soluciones creativas (como puede ser el cambio de líderes), que salgan de la ortodoxia, descubrir o crear elementos que añadan valor, y que les permita a ambos partidos salir airosos para afrontar unas futuras elecciones. Unos librándose del Caballo de Troya que les acecha, y aprovechando para conquistar a los ciudadanos que ha perdido por el camino. Y otros para hacer una profunda renovación, de caras y estilos, de formas y fondos, abrazando una modernidad que a veces parece olvidar.

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