VTC y Taxi
7 octubre, 2018
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La convivencia entre las VTC y los taxis es controvertida, por una parte, la famosa ratio 1/30, que quizás se cumpla administrativamente al contabilizarse las licencias a nivel autonómico, pero no en la realidad, al centrarse la prestación del servicio en grandes urbes.  Por otra, la célebre ley ómnibus, que liberalizó el sector y a tenor de la cual los juzgados están concediendo licencias que rompen con esa ratio. También están las reglas de prestación del servicio de las VTC, ya saben, no pueden captar clientes en la calle, sino que tiene que existir una contratación previa. Y para rematar un poco de fake news,como que no pagan impuestos o que no cumplen con las exigencias laborales. Todo rematado este verano con ciudades bloqueadas por los profesionales del taxi que ven amenazados sus ingresos y la rentabilidad de sus negocios.

Ante esta última amenaza el Consejo de Ministros ha querido solucionar el problema aprobando un decreto ley con dos vectores principales, uno conceder una moratoria de cuatro años a las VTC para que sigan funcionado como hasta ahora, dilatando la supuesta solución con una forma de indemnización en diferido, o en términos más castizos, dando una “patá palante”.Dos, abdicar de su responsabilidad al transferir las competencias a las comunidades autónomas y ayuntamientos, lo que dará lugar a la proliferación de diferentes regulaciones, rompiendo la unidad de mercado, algo nada positivo como que ya hemos comprobado en otras actividades económicas.

En las argumentaciones de las protestas de este verano, dos en particular me llaman la atención. La primera es la acusación a las VTC de que son empresas que explotan varios vehículos y que lo hacen con una plataforma en Internet. Me sorprende porque es análogo a lo que desde hace muchos años existe en el sector del taxi, y conocido por todos, que son taxistas más emprendedores que acopian licencias (algo prohibido), es decir, de hecho, tienen una empresa de taxis. Y la segunda, era el alto precio que habían pagado por las licencias y que no van a poder ser amortizadas. Estos son los riesgos de emprender una actividad por cuenta propia, como les pasa a tantos y tantos emprendedores, además cuando se ha pagado un alto precio es porque existirían expectativas de recuperación. Esta compraventa de licencias pone el servicio del taxi bajo variables competitivas clásicas, para lo bueno y para lo malo.

En el fondo lo que existe es un problema, como en tantos otros sectores, de falta de adaptación a nuevas realidades, nuevas necesidades, nuevas tendencias. Las VTC han sabido captar una necesidad, configurando una oferta que explota las carencias y defectos del servicio del taxi mejorando el servicio de transporte de viajeros. Por tanto, no creo que la solución sea dejar las cosas como estaban antes de su irrupción y eso es lo que parece pretender el nuevo decreto