¡Qué inventen ellos!
28 febrero, 2018
0

Se ha celebrado esta semana en nuestra ciudad el 7º Foro Transfiere, un evento que se consolida año tras año y en el que durante dos días la ciencia, la tecnología y la innovación son las protagonistas del palacio de Ferias y Congresos. Posiblemente una isla en el océano dada las informaciones que se leen sobre el nivel de nuestra I+D+i, que en los últimos meses nos han ilustrado con datos como el porcentaje de gasto en I+D+i en relación al PIB ha disminuido en España, situándose en el 1,19% del PIB, por debajo incluso del realizado en 2010 que fue del 1,35%, lejos del 2% media de la Unión Europea y aún más del objetivo para el 2020, el 3,3%.

Quizás el primer inconveniente que nos encontramos es que se hable del I+D+i como gasto. Ya sabemos la fuerza que tienen las palabras, y gasto, cuando menos inconscientemente nos puede generar una percepción negativa, de consumo, de uso, sin retorno. Por tanto, lo primero a cambiar es ese concepto por el de inversión en I+D+i que sí tiene un significado mucho más positivo, que nos sugiere incluso un retorno, un posible beneficio.

Otra idea a cambiar es que cuando las cosas no vienen bien, ya saben el mercado se detrae y la economía se ralentiza, lo primero que hacemos en España es reducir personal y recortar el I+D+i. Sin embargo, en otros países de nuestro entorno en estos años de crisis, han aumentado la de inversión en I+D+i. Así en el periodo 2009 – 2016, la inversión pública aumentó en Alemania un 35,7%, en Reino Unido un 29,2% y en Francia un 2%. Y la inversión privada de las empresas un 62,4% en Reino Unido, un 34,5% en Alemania y un 20,4% en Francia, mientras que en España disminuían un -12,6% la pública y -5,8% la privada.  Seguimos aumentando el diferencial, abriendo más la brecha, respecto a la Unión Europa, y es esa ausencia de inversión en I+D+i  una de las razones que explican  la tradicional baja productividad de nuestras empresas, que unida a la falta de tamaño y a la dificultad de financiación mediante los circuitos tradicionales de proyectos marcados por el I+D+i por aquello de la incertidumbre, conforman un triángulo diabólico

Invertir en I+D+i es invertir en futuro, es construirnos nuestro futuro de país, es producir científicos, es crear nuevas especialidades, nuevos productos, nuevas tecnologías, nuevos procesos, es aumentar la renta per cápita, es decir, mejorar nuestra sociedad, es hacernos menos dependientes de terceros países, en este mundo de hoy día la colonización será tecnológica, será la nueva forma de conquista. El futuro, es más, el presente, estárá basado en conocimiento y tecnología, esperemos que aquellas palabras de Unamuno del “¡qué inventen ellos!” tan arraigas, al parecer, en nuestro acervo pasen al olvido.