Ausencia de memoria
30 abril, 2018
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¿Qué fue de aquel cambio de modelo productivo que nos prometían en los más duros años de la crisis? Era la receta mágica que nos prometían para no volver a caer en una crisis tan virulenta. Pero, ¿qué atisbamos de ese cambio? Poco, o más bien nada. Como ya hemos escrito en estás líneas en alguna ocasión, la inversión en I+D+i se ha disminuido en valores relativos y la brecha con los países de nuestro entorno aumenta. La formación pública universitaria reduce su inversión y en ocasiones hasta su prestigio. Las políticas para dinamizar sectores innovadores y con futuro como las energías renovables brillan por su ausencia. Con estos mimbres es muy difícil hacer el cesto de un nuevo modelo económico y productivo.

Más aún cuando las últimas informaciones nos ilustran sobre subidas de dos dígitos de los precios de la vivienda en ciudades como Madrid (17%) y Barcelona (11%) — en Málaga el 8%–, y que pese a estos aumentos las ventas continúan al alza. Desde el sector niegan que estemos en una burbuja arguyendo razones que, desde mi punto de vista no resistirán mucho tiempo.

Una de ellas que los precios no han subido por encima de 2007, pero quizás no sea muy válido este argumento, es sabido que los precios de aquellos años estaban superinflados. Otra razón para negar la burbuja es que no existe una financiación desmedida por el sector financiero, aunque esta misma semana nos enteramos que la banca amplía la concesión de hipotecas. Según información del Banco de España los bancos han abierto más el grifo y crece la concesión del crédito para comprar una vivienda –lo que certifica el supervisor al analizar la encuesta sobre las entidades del mercado de préstamos bancarios en el primer trimestre del año–, y con criterios suavizados para aprobar los créditos debido al aumento de la demanda en las compraventas –en febrero subieron un 16,2% con respecto a 2017 y en enero, el 23%—, y a las mejores perspectivas económicas y los menores costes de financiación.

Y una tercera es que la motivación de las compras no es la especulación, sin embargo, creo que ésta existe hoy también, pero con otro fin. En la anterior burbuja se compraban viviendas para darle el pase y supuestamente ganar mucho dinero, y hoy día es para introducirse en el sector del alojamiento turístico, que quizás tenga su propia burbuja y que además está produciendo un grave problema en las posibilidades habitacionales de la población con un encarecimiento vertiginoso de los precios de vivienda residencial.

Estos mimbres si están haciendo un cesto con ciertas similitudes al que nos llevó al abismo. Parece que, una vez más, no hemos aprendido mucho de los errores pasados, como decía Forges “la piedra es el único objeto inanimado capaz de tropezar dos veces con el mismo hombre”.